Por LA ESTACIÓN Uruguay
Jueves 17 de setiembre de 2026
La descarbonización del transporte y la industria será el eje de la segunda etapa de la transformación energética de Uruguay, según expusieron la ministra de Industria, Energía y Minería, Fernanda Cardona, y la directora nacional de Energía, Arianna Spinelli, durante la inauguración del stand del MIEM en la Rural del Prado 2026.
El planteo marca una definición estratégica para el sector de los combustibles y las estaciones de servicio. Después de transformar la generación eléctrica, el Gobierno coloca ahora el foco sobre la movilidad, un área que todavía depende principalmente de las naftas y el gasoil y que será determinante en la evolución de la demanda energética del país.
Política sectorial de movilidad sostenible
Spinelli señaló que los combustibles fósiles representan aún el 35% de la matriz energética de abastecimiento. Ese dato muestra la distancia existente entre una generación eléctrica predominantemente renovable y una matriz energética total en la que el transporte continúa teniendo una fuerte dependencia de los derivados del petróleo.
Por esa razón, el Gobierno trabaja en una política sectorial de movilidad sostenible con una mirada territorial, ambiental y de eficiencia energética. “Esta campaña nos invita a pensar cómo nos movemos y cómo queremos movernos, decidiendo qué país queremos en el futuro”, afirmó la directora nacional de Energía.
Transformación gradual
La definición involucra directamente a toda la cadena de comercialización de combustibles. La expansión de la movilidad eléctrica y de otras alternativas energéticas no supone una desaparición inmediata de los combustibles líquidos, pero sí anticipa una transformación gradual del mercado y del modelo tradicional de las estaciones de servicio.
Cardona también vinculó la política energética con la coyuntura de los precios. La ministra afirmó que Uruguay está “dando certezas” y presentó como ejemplo la decisión del Gobierno de mantener sin cambios los precios de los combustibles durante los últimos tres meses, pese a la complejidad del escenario internacional.
Gestión y política pública
Según la jerarca, esa resolución respondió a una definición de “gestión y política pública”, adoptada mediante un trabajo interinstitucional en el que participó el MIEM, con el propósito de evitar que las variaciones externas impactaran negativamente sobre la población.
La afirmación confirma que la determinación de los precios no está siendo tratada exclusivamente como el resultado automático de las referencias internacionales. El Poder Ejecutivo reivindica expresamente su intervención como una herramienta para amortiguar los efectos de la volatilidad del mercado petrolero sobre los consumidores y la actividad productiva.
Energía: base de transformación productiva
La ministra sostuvo que la energía constituye “la base de la transformación productiva” y relacionó esta política con el Plan Industrial Uruguay y con el proceso de elaboración de una política energética con horizonte en 2050. Entre las acciones previstas mencionó la hibridación de parques eólicos y la instalación de cuatro plantas solares fotovoltaicas.
El mensaje presentado en la Rural del Prado ubica así al transporte en el centro de la próxima discusión energética. Uruguay ya modificó la forma en que genera electricidad; el nuevo desafío será cambiar progresivamente la manera en que mueve personas y mercaderías.
En ese proceso, los combustibles tradicionales, la electricidad, los biocombustibles y las nuevas tecnologías deberán convivir durante un período prolongado. Para las estaciones de servicio, la segunda transformación energética no será un debate lejano: definirá qué energías venderán, qué servicios ofrecerán y cómo deberán reconvertirse para continuar ocupando un lugar estratégico en la movilidad del país.